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CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD GLOBAL

Ante la pandemia de coronavirus COVID-19, el Centro Internacional para el Desarrollo Sostenible (CIDES), como centro de reflexión y prospectiva, pone al servicio de todos los tomadores de decisiones su principal producto, el conocimiento aplicado al desarrollo sostenible. A través de su Comité Técnico Científico (CTC), propone trabajar sobre escenarios futuros probables, entendiendo que esta pandemia dejará grandes enseñanzas para la humanidad, y pone de relieve la importancia de un análisis que combine los aspectos económicos, sociales y ambientales en todos los niveles.

Mediante esta carta queremos resaltar el papel que juegan las ciencias, no sólo en la gestión del conocimiento, sino también en la gestión de esta crisis sanitaria como expresión del agotamiento de los paradigmas civilizatorios vigentes basados en la organización de la vida material de manera ilimitada en un planeta con biocapacidad limitada. Consideramos urgente transitar hacia nuevos marcos de referencia para la génesis de una identidad terrenal en todos los espacios de la vida, como la piedra angular de una ética que inspire el retorno a la coexistencia con el mundo natural. A continuación, un mensaje con pluralidad y de fácil reflexión para todos los sectores poblacionales, expresiones culturales y fuerzas vivas del país, la región, y más allá.

El síndrome clínico COVID-19 es causado por un nuevo coronavirus llamado SARS-CoV-2 (del inglés: severe acute respiratory syndrome coronavirus 2), originado en Wuhan, China, en diciembre de 2019. Ha demostrado ser altamente eficiente en su transmisión de persona a persona, en un 20% de los casos induce síntomas respiratorios, y en un 5% produce el síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA). Desafortunadamente, en los pacientes de mayor gravedad se presentan niveles muy elevados de carga viral, daño pulmonar y/o falla sistémica que induce la muerte. Ante el alarmante aumento del número de casos –y muertes– en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo declaró pandemia mundial a principios marzo de 2020.

La humanidad está siendo testigo de un evento singular, quizá sin precedentes en épocas recientes, y con características muy particulares que hacen que no tenga referencia en la historia humana. Este hecho, sin duda, ha puesto en evidencia, de manera patética, las diversas debilidades de la forma como hemos organizado la vida en sociedad, revelando fallas estructurales en los sistemas de salud, los sistemas culturales y los sistemas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios.

Las limitaciones del sistema de salud global han quedado al descubierto, especialmente, por el enfoque inequitativo de la salud pública y por la escasez de recursos científicos y tecnológicos acordes para dar una respuesta inmediata a la emergencia. La vulnerabilidad de las cadenas de suministro y la tendencia hacia una recesión prolongada podría eventualmente conducir hacia una depresión económica de gran escala. A nivel ambiental, es evidente que al detener la actividad económica hay una importante disminución de la emisión de gases de efecto invernadero y otros contaminantes. No obstante, la contracción económica generará –como ya comienza a notarse– problemas sociales de distinto orden. Anticipamos, muy posiblemente, un incremento en la presión sobre los ecosistemas en el mediano plazo, ante un eventual retorno al campo de grandes grupos de personas que verán esfumarse sus medios de vida en las ciudades.

Desde mucho antes del coronavirus nos preguntamos, ¿qué tan frágil es el modelo de organización de nuestras sociedades? Más aún, ¿es necesario articular esfuerzos a todas las escalas (global, nacional y local) para poder actuar con eficacia frente a grandes problemas? ¿Cómo diseñar modelos de desarrollo que actúen dentro de los límites de la biosfera, con economías y bioterrirorios resilientes, bajos en consumo de carbono y ricos en biodiversidad?

Estamos frente a nuevas oportunidades

Nos encontramos ante una oportunidad única para repensar y replantear nuestro camino como especie sobre el planeta. Los modelos de gestión del trabajo han abierto nuevos paradigmas de entornos laborales. El teletrabajo ha resultado ser una opción viable y ampliamente aceptada; queda pendiente evaluar su efectividad en materia de desempeño.  Asimismo, la integración del ser humano, a pesar del distanciamiento social, ha impulsado nuevas formas de colaboración. Surge una evidente oportunidad para gestionar procesos complejos desde la co-responsabilidad de todos los sectores (Gobiernos – Empresas – Trabajadores – Sociedad Civil – Academia – Medios de Comunicación).

También emerge la necesidad de coordinar y articular los esfuerzos para una respuesta eficaz, eficiente y bajo parámetros de ética, transparencia y rendición de cuentas en toda la cadena del proceso de toma de decisiones, y para ello la consolidación de la institucionalidad resultará clave. El poder transformador de la sociedad per sé y su papel protagónico en la respuesta a la pandemia y en el período postpandemia serán unos de los determinantes más importantes para el éxito de los países.

Muchos desafíos se han vuelto cada vez más difíciles de ignorar. Existe la imperiosa necesidad de: (a) crear un amplio pacto de Estado para el desarrollo sostenible, b) desarrollar capacidades institucionales para planificar desde el conocimiento los espacios y territorios, c) fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas de los países a través de centros de investigación especializados y con presupuestos acordes a las demandas de las sociedades, d) generar capacidades nacionales para lidiar con los estados de emergencia (es muy probable que la nueva normalidad apunte a que cada región o territorio genere sus propios insumos y herramientas sin depender tanto de otras regiones del mundo), e) implementar sistemas de información nacional que permitan a la ciudadanía asumir voluntariamente cambios de vida en casos de emergencia, f) el desarrollo de mecanismos de  sinergia y coordinación entre instituciones con capacidades prospectivas para la anticipación de eventos, integración de saberes y uso de tecnologías apropiadas, y g) consolidar la ética como fundamento en el proceso de toma de decisiones tanto públicas como privadas en tiempos de crisis. Todo esto esboza un nuevo paradigma para el desarrollo sostenible de nuestra sociedad global.

Convocamos al Tercer Encuentro Nacional de Desarrollo Sostenible

Con lo arriba expuesto, queremos manifestar nuestro apoyo y acompañamiento desde la red de instituciones y organizaciones del CIDES en la Fundación de Ciudad del Saber (FCDS). Históricamente, la FDCS ha provisto a la nación un espacio para el debate de ideas y la confección de soluciones estratégicas para las políticas públicas de Panamá. Hoy, ofrecemos el espacio del Tercer Encuentro Nacional de Desarrollo Sostenible (ENADES), a celebrarse en octubre, como plataforma neutral para un gran diálogo que sirva de empuje para navegar hacia la nueva normalidad. En su justa dimensión, el ENADES tiene el propósito de abrir y dinamizar un espacio de diálogo entre múltiples actores, niveles y disciplinas, para la implementación de la Agenda Global (incluyendo la Agenda 2030, los Acuerdos de París, HABITAT III, COP 25 y otras referencias) en Panamá y la región.

Desde el CIDES les invitamos a sumarse a coorganizar el ENADES 2020, con miras a que sea el espacio del gran diálogo nacional que se requiere para el día D, después de la pandemia COVID-19.

[Firman:]

Los Miembros del Comité Técnico Científico del CIDES

Juan Moreno

Amador Goodridge

Andrés Tarté

Dacil Acevedo

Emilio Messina

Eysel Chong

Humberto Álvarez

Jenissa Ayala

Joel Pérez

José Branca

José Luis Sosa

Víctor Medina

Yadixa Del Valle