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En la más reciente reunión de Comité Técnico Científico del CIDES, celebrada el pasado 4 de octubre, recibimos al Dr. Luis Mejía, investigador en el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT AIP), ubicado en la Ciudad del Saber. El Dr. Mejía mantuvo nuestro interés al máximo con una fascinante intervención centrada en el control biológico de patógenos y desarrollo sostenible del cultivo del cacao.

Un poco de contexto

El control biológico, a diferencia del control tradicional con agroquímicos, ofrece una alternativa efectiva para el manejo de enfermedades de cultivos que es amigable con el ambiente y la salud de las personas. El enfoque radica en el uso de organismos vivos que son enemigos naturales de una plaga o patógeno para reducir o eliminar sus efectos dañinos en las plantas. Es esto lo que el Dr. Mejía y su equipo (que también incluye personal de SENACYT y STRI, trabajando en alianza) está investigando con el cacao en Panamá.

Panamá cuenta con productos agrícolas que tienen ventaja en nicho de mercado, como lo son el café y el cacao. Ya sabemos que el café de Panamá está entre los mejores del mundo –por no decir el mejor–, pero esta especie no es nativa de Panamá, el cacao sí lo es.

Entre las variedades de cacao consideradas como las de más alta calidad tenemos el Cacao Criollo, “el más fino del mundo”. Esta variedad de cacao conforma apenas el 5% de la producción mundial, pero crece con facilidad en Panamá.[1] Esto representa una enorme oportunidad para los productores locales, así como para un país que importa el 50% de los alimentos que consume. Aun así, el cacao en Panamá ha sido históricamente poco estudiado.

Por otro lado, es sabido que ciertos hongos endófitos (que viven en plantas sin producirles ningún daño aparente) inhiben el crecimiento de algunas plagas y patógenos. Podemos verlos como un pesticida natural, que además puede mejorar el crecimiento y la producción del cultivo, y es tolerante a condiciones extremas. Entonces, esta investigación de INDICASAT –que constituye uno de sus proyectos insignia– fue concebida para contestar la siguiente interrogante: ¿Qué especies de hongos endófitos se encuentran en los árboles de cacao y cómo podemos utilizarlos para el manejo de las enfermedades que les afectan?

Principales hallazgos

Después de años de investigación en campo y laboratorio, esto es parte de lo que los experimentos han encontrado (a muy resumidas cuentas):

  • La exposición de las plántulas al microbioma de hojarasca que proviene de árboles adultos sanos las hace más tolerantes a daños por patógenos. Es decir, las plántulas tratadas con ciertos endófitos son más tolerantes a los patógenos.
  • Increíblemente, también se encontró que el hongo endófito dominante en las hojas de cacao (Colletotrichum tropicale) de hecho regula la expresión de cientos de genes del cacao. En otras palabras, existe un diálogo molecular entre los hongos endófitos y el cacao, una verdadera simbiosis. Por ejemplo, hay compuestos en la fruta que se producen exclusivamente con la presencia del hongo endófito.

Próximos pasos

Toda esta información generada es nueva y de mucho valor para la ciencia. Aún está pendiente completar la identificación de los compuestos químicos específicos responsables de la actividad antipatógenos en el cacao. En un futuro cercano también se espera obtener un germoplasma de cacao criollo genotipificado y preservado.

La finalidad última es generar una aplicación práctica de todo este conocimiento, la cual incluiría el desarrollo de:

  • Un paquete tecnológico de manejo de patógenos del cacao, y
  • Capacitaciones técnicas con enfoque de género para productores de cacao en nuestro país.

Pensamientos finales

Estos estudios sugieren que hay un alto potencial para el cultivo del cacao en Panamá, tanto en cuanto a variedades a producir como agentes de control biológico. Se sabe que los rendimientos del cacao bien majeado pueden ser 10 veces más de lo que el productor panameño promedio produce. A esto es a lo que, en última instancia, aspira esta iniciativa, lo que acarraría no solo beneficios productivos, sino sociales y ambientales. Desarrollo sostenible en toda su expresión. Además, aún si por alguna razón no se llegara a la aplicación práctica, los procesos en sí adelantados aquí son replicables, y esto ya es de altísimo valor para ciencia y la tecnología en nuestra región.

Conozca más sobre esta y otras investigaciones del Dr. Luis Mejía en INDICASAT-AIP en:

https://www.mejialab.com.pa/

 

[1] El 50% del cacao producido en Panamá es cacao fino, y el 85% es cacao orgánico.